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Crítica antológica de una “traducción” de Chomsky

Na traducción asturiana del llibru de Chomsky malapenes podemos siguir el filu del pensamientu d’esti profesor eméritu del Institutu Tecnolóxicu de Massachusetts (MIT). Tropezamos darréu con expresiones y construcciones que voi calificar de rares por ser amable. Podía poner milenta exemplos (y ello ensin acudir al orixinal inglés), pero voi limitame al primer párrafu del llibru, procurando dexar de llau posibles repunancies míes. «Tar n’arba de facer» ye tar nel reborde, non a puntu o a piques de facer. En llegando a aquelles persones que «finaron sofitando a George W. Bush», doi un respigu. De mano, como soi de pueblu, veo forquetos (sofitos) debaxo de Bush, pero traduzo mentalmente la imaxe al asturianu modernu y yá veo «apoyos». Pero ¿y «finaron»? ¿Morrieron dando soporte a Bush? Non tal, claro. L’autor fala de xente qu’acabó apoyando a Bush. Quien nun seya a estremar los matices sutiles qu’hai ente acabar y finar nun había de dedicase a traducir o, polo menos, nun debía publicar. Ente otres coses, pa que nengún falante tenga que dicinos qu’«esto nun ye bable nin Cristo que lo fundó».

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Piedras traducidas

piedraEn El Corazón de las tinieblas (Alianza Editorial, 1976), en traducción de Araceli García Ríos e Isabel Sánchez Araujo (prólogo y notas de la primera): “Como pesaba dieciséis piedras, tuve continuas peleas con los porteadores”. La nota 17 a pie de página precisa: “ ‘stone’, unidad de peso inglesa equivalente a 6,350 kilogramos, aproximadamente”. Podría haber añadido: es decir, 14 libras.

En la traducción de Sergio Pitol editada por Mondadori el personaje engorda,  pesa 120 kilos.

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Dos Breviarios mediterráneos

PRIMERO ELEGIMOS UN PUNTO DE PARTIDA: una bahía o una escena, un puerto o un suceso, una navegación o un relato. Menos importante es desde dónde hemos partido y más hasta dónde hemos llegado, lo que hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, mientras navegamos, parece que todos los mares son iguales; otras, todos resultan diferentes. El Mediterráneo es el mismo y es distinto al principio y al final.

 

La costa norte, del Bósforo a Málaga, tiene más puertos que la costa sur. En la sur, entre Haifa y Ceuta, hay menos bahías. He estado en las dos costas. He visitado las islas, primero las adriáticas, las jónicas y las egeas, las Cícladas y las Espóradas. He buscado las semejanzas y las diferencias entre ellas, he comparado Sicilia, Cerdeña y Córcega, las Kornati y las Baleares, Mallorca y Menorca, unas islas no soportan la comparación con otras. Me he detenido en las desembocaduras de los ríos. No he hecho escala en todas las costas. Quién sabe si alguien ha recorrido todos los rincones del Mediterráneo.

 

(Traducción de Luisa Fernanda Garrido Ramos y Tihomir Pistelek)

 

 

 

AL aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, que hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga; a veces cada mar es diferente.

 

Partamos del Adriático, de su ribera oriental. Al que sale de aquí, la costa septentrional, desde Málaga hasta el Bósforo, le resulta más cercana y accesible. En las costas meridionales, desde Haifa hasta Ceuta, hay menos bahías y puertos. Recorriendo las islas, primero las del Adriático, luego las del Jónico y del Egeo, las Cícladas y las Espóradas, he tratado de establecer sus semejanzas y sus diferencias. He comparado Sicilia con Córcega, y  Mallorca con Menoría. No he hecho escala en todas las costas. He permanecido más en las desembocaduras de los ríos. Es difícil conocer todo el Mediterráneo.

 

(Traducción deMilivoj Telecán, revisada por Magdalena Romera Ciria)

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