Uso y mención

A D. Eduardo Larequi, animus iocandi

 

La distinción entre uso y mención es fundamental. Fue ya barruntada por algunos escolásticos en la llamada teoría de las suposiciones. Entre éstas había, en efecto, dos que nos interesan aquí particularmente: la llamada suposición formal (suppositio formalis) y la llamada suposición material (suppositio materialis). Se decía que una expresión estaba en suppositio formalis cuando se refería a la entidad, tal como en:

Homo currit.

Se decía que una expresión estaba en suppositio materialis cuando se refería al nombre de la entidad, tal como en:

Homo est disyllabus

De hecho,  hubiera debido escribirse, según nuestra convención:

‘Homo’ est disyllabus.

Los escolásticos, sin embargo, aunque conocedores de la distinción entre el uso y la mención, no adoptaron ningún expediente en la escritura de los signos, se fiaban del contexto para descifrar en qué suppositio eran tomados cada una de las partículas o de los enunciados.

En nuestra actual terminología, la distinción entre uso y mención está basada en la llamada teoría de la jerarquía de lenguajes (…). Consiste esta teoría en distinguir entre un lenguaje, usualmente llamado objeto lenguaje, y el lenguaje de este lenguaje, usualmente llamado metalenguaje. El metalenguaje es el lenguaje en el cual hablamos acerca del objeto-lenguaje. Para hablar de un lenguaje necesitamos, en efecto, siempre otro lenguaje. Si escribimos:

‘Los cuerpos son pesados’ es verdadero,

tenemos una expresión en la cual ‘es verdadero’ es afirmado de ‘los cuerpos son pesados’. ‘Es verdadero’ pertenece, pues, a un metalenguaje: el metalenguaje del objeto lenguaje de la física en el cual se enuncia que todos los cuerpos son pesados. El objeto-lenguaje es siempre un lenguaje inferior al metalenguaje. Sin embargo, ‘inferior’ no debe entenderse aquí en un sentido valorativo; designa simplemente el lenguaje del cual se habla y especifica su posición en el universo del discurso. El objeto-lenguaje lo es, en efecto, sólo con relación al metalenguaje, y éste sólo con relación a aquél. Por otro lado, un metalenguaje se llama inferior con respecto a otro metalenguaje en que se habla de él. Así, el metalenguaje al cual pertenece el enunciado:

‘Sauce’ es una voz en el idioma español

es inferior al metalenguaje al cual pertenece el enunciado:

‘Sauce’ es una voz en el idioma español’ es verdadero.

La serie de metalenguajes es, por lo tanto, infinita. Con el fin de evitar la reduplicación de `meta’ antepuesto a ‘lenguaje’ —metalenguaje, meta-metalenguaje, etc.— suele usarse el índice ‘Ln.’. Así, dado un lenguaje cualquiera, Ln, ‘Ln+1 indica su metalenguaje, Ln+2 el metalenguaje de ese metalenguaje, y así sucesivamente.

 

 

 

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