7 Octubre 2008
Retratos
8 Diciembre 2009
Regreso
18 Octubre 2009
Crítica antológica de una “traducción” de Chomsky
Na traducción asturiana del llibru de Chomsky malapenes podemos siguir el filu del pensamientu d’esti profesor eméritu del Institutu Tecnolóxicu de Massachusetts (MIT). Tropezamos darréu con expresiones y construcciones que voi calificar de rares por ser amable. Podía poner milenta exemplos (y ello ensin acudir al orixinal inglés), pero voi limitame al primer párrafu del llibru, procurando dexar de llau posibles repunancies míes. «Tar n’arba de facer» ye tar nel reborde, non a puntu o a piques de facer. En llegando a aquelles persones que «finaron sofitando a George W. Bush», doi un respigu. De mano, como soi de pueblu, veo forquetos (sofitos) debaxo de Bush, pero traduzo mentalmente la imaxe al asturianu modernu y yá veo «apoyos». Pero ¿y «finaron»? ¿Morrieron dando soporte a Bush? Non tal, claro. L’autor fala de xente qu’acabó apoyando a Bush. Quien nun seya a estremar los matices sutiles qu’hai ente acabar y finar nun había de dedicase a traducir o, polo menos, nun debía publicar. Ente otres coses, pa que nengún falante tenga que dicinos qu’«esto nun ye bable nin Cristo que lo fundó».
13 Septiembre 2009
La otra cara del Guernica
El Guernica es un Belén, una composición de un Nacimiento tal y como se viene representando en Europa y particularmente en España desde que, introducido por Carlos III, se convirtió en un motivo de regocijo familiar tradicional en la intimidad de la celebración de la Navidad. Un Belén con todos sus elementos: el buey, la mula, la Virgen, San José, y los pastores, además de la estrella y el ángel anunciador, en el instante que sigue a la súbita destrucción.
Evidentemente, Picasso transforma el modelo para que esa «adoración de los pastores» represente el horror, no de la guerra en general, sino de la Guerra de España en particular. El buey se transforma en un toro, siempre cerca de la Virgen. La mula se transforma en el caballo del picador en la corrida de toros, por eso aparece ataviado con el peto defensivo, con los pañuelos que envuelven su pecho y una de sus patas, mientras cae abatido por la misma lanza del picador, clavada en su grupa, cuya punta asoma por el vientre. La Virgen destrozada, sostiene al niño Jesús en brazos, muerto por las explosiones. No es la Piedad, porque no sostiene a Jesucristo arrancado de la Cruz, sino al niño Jesús reventado por las bombas. Aquí es donde arraiga el máximo patetismo de la escena. San José no es solamente el guerrero muerto que empuña una espada rota, es también una figurilla destrozada. Su cabeza, al igual que la mano que empuña la espada, parece más un trozo de una pieza del Nacimiento que un cuerpo desgarrado.
Asimismo, el personaje que ilumina la escena entrando desde la ventana de la derecha es el ángel anunciador de los pastores, y no meramente alguien sorprendido en el lecho por las bombas. Las dos mujeres que aparecen por la derecha, la mujer con la toquilla y la que eleva sus brazos al cielo, son los pastores que entran en escena en la adoración, una de ellas, al correr hacia la Virgen con el niño muerto, parece también arrodillarse. Del mismo modo, la Estrella de Oriente es la bombilla cenital estrellada que ilumina la escena.
Esta idea me pareció siempre demasiado arriesgada para presentarla en público, hasta que, buscando entre los intérpretes, encontré al menos dos planteamientos que coincidían plenamente con ella. Una proviene del genial Quino, que en dos viñetas nos cuenta la historia de una mujer que encarga a una señora de la limpieza la ordenación de un salón en el que figura una reproducción del Guernica. La mujer pone tanto celo en su trabajo que ordena el cuadro colocando los animales en el establo a la derecha, y los demás personajes a la izquierda en un orden que podría recordar un Belén. Más tarde encontré que el historiador del arte Jean Clair había propuesto una interpretación del Guernica como un Nacimiento invertido. La idea, por tanto, tiene un fundamento racional y ya podemos encontrar algunos artículos en Internet, uno muy interesante, firmado por Héctor Solsona Quilis, y otro por Luís Marián, que establecen esta relación sin ambigüedad.
Pablo Huerga Melcón, “La otra cara del Guernica”, Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 23 (2009.3)
http://www.ucm.es/info/nomadas/23/pablohuerga_es.pdf
http://www.nodulo.org/ec/2009/n090p13.htm
Héctor Solsona Quilis, “Teología del Guernica. (El Guernica de Picasso como primer cuadro de la muerte de Dios)”, A Parte Rei . Revista de Filosofía, 20, 2002
http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/guernica.pdf
Luis Marián, “AntiNavidad: Guernica y Belén”
9 Agosto 2009
Correctores de estilo de Le Monde
Mots perdus » Olla-podrida
Une maison de pêcheur abandonnée, sur les rives du lac Prespa, qui baigne à la fois la Grèce, l’Albanie et la Macédoine yougoslave. Nous sommes ici au cœur de la Macédoine historique, en pleine macédoine de nationalités, de religions et d’alphabets (le latin pour l’albanais, le grec, et le cyrillique pour le macédonien). Du temps où cette région appartenait à l’Empire ottoman, elle était bien plus hospitalière et ne connaissait pas les frontières. Depuis elle a été partagée entre de multiples Etats, plus ou moins hostiles. Il y a encore dix ans, la rive grecque du lac était zone interdite, pour cause de proximité avec l’Albanie. Il y a plus d’un demi-siècle, pendant la guerre civile grecque (1946-1949), la région était tenue par les insurgés communistes, qui y avaient installé une sorte de kolkhoze de pêche. Olla-podrida : mot espagnol qui signifie “pot-pourri” et qui était souvent employé pour rendre compte de la diversité nationale de la Macédoine.
http://correcteurs.blog.lemonde.fr/wp-content/plugins/fgallery/fim_photos___a__3607__s__mots-perdus__i__photo3.jpg.html
olla podrida.
1. f. La que, además de la carne, tocino y legumbres, tiene en abundancia jamón, aves, embutidos y otras cosas suculentas.
6 Julio 2009
Familia conventual
L’ abbesse était élue à vie par l’ensemble des religieuses de choeur. Son pouvoir était tempéré par la réunion hebdomadaire des choristes en chapitre et par la soumission due à l’évêque.
La prieure était élue par l’ensemble des religieuses de choeur pour un terme de trois années. Elle devait seconder l’abbesse et la remplacer en cas de maladie ou de décès.
Les autres officières du couvent étaient nommées directement par l’ abbesse pour un mandat qui durait vraisemblablement trois ans.
L’économe gérait les comptes du couvent.
La sacristine veillait à l’entretien des vêtements et des ornements liturgiques et avait théoriquement trois autres religieuses sous ses ordres.
Selon le règlement, le soin de la cave était confié à deux moniales et recouvrait deux domaines distincts : d’ une part, l’achat et la vente du vin, ainsi que sa distribution pour le culte, la cuisine ou les récréations des soeurs; d’ autre part, la gestion des travaux manuels réalisés dans le couvent.
La soeur infirmière devait secourir les malades et veiller à ce que le matériel médical
soit en bon état. La religieuse chargée de la cuisine était aidée d’ une ou de plusieurs soeurs converses.
Il y avait théoriquement deux portières. Elles étaient chargées d’ouvrir les portes aux personnes qui avaient obtenu l’autorisation d’entrer dans la clôture et elles recevaient les produits livrés par les fournisseurs.
Les religieuses devaient observer le silence et vivaient cloîtrées.
Les moniales se levaient vers quatre heures du matin en été (cinq heures en hiver), pour se rendre directement à l’office de prime. Ensuite, elles prenaient leur collation matinale au réfectoire. Les repas ne devaient pas excéder une demi-heure et devaient se dérouler en silence. Après la collation matinale, les religieuses s’employaient aux occupations qui leur étaient dévolues (travail manuel, domestique, office). Le reste de la journée s’articulait entre les deux repas vers quatorze heures trente et dix-neuf heures trente, et les principaux offices : vêpres à quinze heures, complies à di x-huit heures. Les religieuses se couchaient vers vingt ou vingt et une heures et se relevaient peu avant minuit pour célébrer les matines.
LIBERT Marc, “Vie quotidienne des couvents féminins de Bruxelles au siècle des Lumières (1754-1787)” in Etudes sur le XVIIIè siècle, Volume hors-série 9, Editions de l’Université de Bruxelles, 1999.
5 Julio 2009
Clavicordio ocular (2)
Bibliografía complementaria a la anotación del 25 de marzo de 2008:
MORTIER Roland, HASQUIN Hervé, eds., “Autour du Père Castel et
du clavecin oculaire” in Etudes sur le XVIIIè siècle, Volume XXIII,
Editions de l’Université de Bruxelles, 1995.
10 Junio 2009
Ensaimada ensismismada
La abstención en Cataluña ha alcanzado su máximo histórico. Un 62,4 del censo no fue a votar. Cifra apoteósica. Seis puntos por encima de la media europea y nueve de la española. Al nivel del euroescepticismo británico y de la profunda crisis política holandesa. Y en franca aproximación a las animadas democracias del Este de Europa, en especial las bálticas, que no en vano subrayaron muchas veces los nacionalistas hasta qué punto eran modelos para Catalunya. Apoteósica, pero no esporádica. En las anteriores europeas la abstención fue del 60,2. En el referéndum sobre el Tratado de la Constitución, del 59,4. Y en la votación sobre el Estatut, aquella necesidad largamente sentida de la patria, del 51,1. Este es el balance de participación política que ofrece la gestión de la izquierda nacionalista. Importantísimos proyectos de construcción local o europea se han saldado con el disenso pasivo de más de la mitad del censo de votantes. Pasivo… Es bastante probable que a partir de ciertos niveles de abstención sólo quepa hablar de disenso activo, reforzado por el casi 3 por ciento que votó en blanco.
El cinismo bien retribuido, tan poderoso en el establishment catalán, se pondrá a hablar de esta desafección política en términos de líquida posmodernidad. Lo requiere el líquido. Pero hay dos cadáveres que siempre acaba devolviendo la playa. El primero corresponde al nominalismo izquierdista al que acude el gobierno de don José Montilla con puntual obscenidad electoral y que esta vez se ha manifestado en una de las campañas más grotescas de la democracia: ¡quién iba a decirle al pobre Chirac que, a estos efectos de espacio y tiempo su cara engalanaría el pim, pam, pum verbenero del socialismo catalán! Pero el alto y sofisticado proyecto de un corte de mangas a la derecha tampoco es capaz ya de implicar a los votantes. Ni mediante el hooliganismola izquierda catalana ha sido capaz de crear una comunidad política de ciudadanos.
Luego está la propia Europa. El tema de Europa. Es uno más, aunque destacado, de los cuentos que Catalunya se ha explicado a la vera de la lumbre. El europeísmo. Catalunya fue muy europeísta cuando bastaba con decirlo, sin más hechos. O cuando Europa era una posibilidad de desagregación: mera forma refinada de antiespañolismo. Ahora que Europa existe, que es trámite y papeleo, entidad y esfuerzo, discusión y réplica antes que macerada niebla romántica, ahora que es unificación, a Catalunya ha dejado de importarle Europa. Como todo lo que no sea la ensaimada ensimismada (Juaristi lo llamó “bucle melancólico”, pero el mío lleva manteca) que luce desde hace décadas a modo de privilegiado cráneo colectivo.
5 Mayo 2009
Tú, cuya mano
Tú, cuya mano me ha bañado
de un fuego transparente las espaldas,
cuyos ojos en claros naufragios hundieron
algunos principios elementales de mi alma,
tú eres mi patria.
Tú, que no tienes apellido,
que no sé si eres pájaro o si alcándara,
que de todos tus brazos las letras de plomo
cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,
tú eres mis padres
y mi patria.
Tú, que ni tú te acuerdas dónde
tendiste a orear las nubes blancas,
que de tantos amores que tienes confundes
el nombre de todos los días de cada semana,
tú eres mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Tú, que tan dulcemente besas
que el cielo bocabajo se volcaba,
y que no se sabía de quién ya la lengua,
de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,
tú eres mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Tú, que apacientas calaveras
por las praderas de la verde África
y a los rojos leones les echas de pasto
las rosas de leche de luna de Nuruquimagua,
tú eres mi ejército
y mis leyes
y mi Dios
y mis padres
y mi patria.
Eres mi ejército y mis leyes
y mi Dios y mis padres y mi patria,
y el ejército y Dios y las leyes y todas
las patrias y padres se creen que tú no eres nada:
que no eres nada.
Agustín García Calvo
14 Abril 2009
14 de abril
Yo era eso que los sociólogos llaman un ‘pequeñoburgués liberal’, ciudadano de una república democrática y parlamentaria. (…)
Antifascista y antirrevolucionario por temperamento, me negaba sistemáticamente a creer en la virtud salutífera de las grandes conmociones y aguardaba trabajando, confiado en el curso fatal de las leyes de la evolución. Todo revolucionario, con el debido respeto, me ha parecido siembre algo tan pernicioso como cualquier reaccionario. (…)
De mi pequeña experiencia personal, puedo decir que un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros. Me consta por confidencias fidedignas que, aun antes de que comenzase la guerra civil, un grupo fascista de Madrid había tomado el acuerdo, perfectamente reglamentario, de proceder a mi asesinato como una de las medidas preventivas que había que adoptar contra el posible triunfo de la revolución social, sin perjuicio de que los revolucionarios, anarquista y comunistas, considerasen por su parte que yo era perfectamente fusilable.
Cuando estalló la guerra civil, me quedé en mi puesto cumpliendo mi deber profesional. (…) Vi entonces convertirse en comunistas fervorosos a muchos raccionarios y en anarquistas terribles a muchos burgueses acomodados. La guerra y el miedo lo justificaban todo.
Hombro a hombro con los revolucionarios, yo, que no lo era, luché contra el fascismo con el arma de mi oficio. No me acusa la conciencia de ninguna apostasía. Cuando no estuve conforme con ellos, me dejaron ir en paz.
Me fui cuando tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar, cuando el terror no me dejaba vivir y la sangre me ahogaba. ¡Cuidado! En mi deserción pesaba tanto al sangre derramada por las cuadrillas de asesinos que ejercían el terror rojo en Madrid como las que vertían los aviones de Franco, asesinando mujeres y niños inocentes. (…) Los ‘espíritus fuertes´ dirán seguramente que esta repugnancia por la humana carnicería es un sentimentalismo anacrónico. Es posible. Pero, sin grandes aspavientos, sin dar a la vida humana más valor del que puede y debe tener en nuestro tiempo, ni a la acción de matar más trascendencia de la que la moral al uso pueda darle, yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos. Para un español quizás sea éste un lujo excesivo. (…)
Cuando el gobierno de la República abandonó su puesto y se marchó a Valencia, abandoné yo el mío. Ni una hora antes, ni una hora después. Mi condición de ciudadano de la República no me obligaba a más ni a menos. (…)



El ‘harén’ de Paraguay